martes, 25 de octubre de 2016

CAPÍTULO 21: EL BARCO

El humvee negro avanzaba por la ciudad a toda velocidad entre coches accidentados y edificios destrozados. Sombras de seres aparecían y desaparecían por las calles. Cuando había un grupo de infectados frente a ellos les esquivaban para no llamar su atención, aunque en ocasiones se fijaban en el vehículo y lo seguían por un tiempo hasta que les perdían la pista surcando las calles.

- Mierda, ese grupo estuvo cerca... ¿Cómo va tu hija Frank? – preguntaba James desde la parte izquierda de atrás, junto a Sarah. – Está estable y calmada. En el barco tengo medicamentos para poderla tratar hasta salir de aquí. Raven nos ayudará a mantenerla sana y salva.
- Si tiene los medicamentos que me dijo, no habrá problema alguno señor Wolf. – contestó Raven.
- Y doctora explíqueme de nuevo... ¿Cómo pretenderían arrasar la ciudad? En cuanto dé el visto bueno el Presidente.. ¿Se ejecutaría esa orden? – preguntaba Owens.
- Necesitarían realizar una comisión, y estar de acuerdo más de dos tercios de la sala... Pero según está la situación, no creo que estén muchos en contra...
- El Presidente es sensato... Agotará todas las vías posibles antes de llegar a esa opción. – contestó John mientras conducía esperanzado.
- Eso espero amigo... – dijo desde atrás su compañero.
- Bueno... Aquí estamos... Agarraos. – dijo John antes de golpear la barrera que bloqueaba el acceso al puerto.
- A eso lo llamo yo sutileza. – dijo James en tono sarcástico mientras todos se balancearon por el golpe.
- Ya estamos aquí, y parece que está la zona limpia. ¿Cuál es tu barco Frank? – preguntó Meine.
- Debemos de continuar hasta el fondo del muelle, se encuentra en el último pasillo.

El coche avanzó lentamente sobre la plataforma de madera, mientras todos los integrantes del mismo observaban por las ventanillas en busca de cualquier peligro que pudiesen asaltarles, pero parecía todo tranquilo, la infección parecía no haber sobrepasado las vallas del lugar. El vehículo llegó hasta el fondo, cuando Frank abrió la puerta y dejó a su hija sobre el asiento. Salió y echó un vistazo a su alrededor. 

- Esperad aquí, no tardaremos. – dijo Owens dirigiéndose a Kate y su hija.
- Pero papá... – iba a responder la pequeña cuando le cortó su padre de raíz.
- No hay pero,  Sarah, ¿de acuerdo? – hizo una pausa mirando a Rutherford.
- Estáte tranquilo,  nosotras os esperamos aquí. – contestó Kate asintiendo con la cabeza y rodeando con un abrazo contra ella a la pequeña. Tras ello, John y James salieron también del coche y se acercaron a Wolf.
- Examinaremos el barco primero nosotros para asegurarnos de que no hay nada ahí dentro, ¿cuál es?  - preguntó James mientras recargaba su arma junto a John.
- Voy con vosotros. – insistió el periodista.
- Frank, quédate junto a tu hija. A la señal de que pase algo protégelas, aún así sólo vamos como avanzadilla por seguridad del grupo, para ver que no hay nadie y que no corremos peligro alguno. Toma, ¿usa una de éstas? – le dijo John agarrándole por el hombro y ofreciéndole una pistola a Wolf.
- Sí... Pero...
- Úsala sólo en caso de urgencia, ya sabes, el sonido les atrae. Y tranquilo, no pienso irme de vacaciones en tu barco sin mi hija, jeje. – bromeó James amartillando su arma – Entonces, ¿cuál es?
- Mmm... Está bien. El último en la fila derecha, aquel blanco. Aquí tenéis las llaves. – dijo soltándolas sobre la mano de John.
- En marcha compañero. Estad atentos Frank, no estamos a salvo ni por asomo. – dijo Owens tomando la delantera en la dupla.

Los dos agentes empuñaban sus armas y avanzaban con sigilo, poniendo mil ojos a su alrededor. El amanecer estaba aclarando a cada paso la escena, por lo que les resultaba más fácil vigilar su retaguardia, pero los hacía más vulnerables si se estuvieran dirigiendo hacia una emboscada. 
Iban dejando los barcos tras ellos, hasta que llegaron al  del periodista. Se trataba de un pequeño yate, pero muy bien equipado. 

- Joder con el periodista. – susurró bromeando John mientras se subía por la popa del barco. James siguió avanzando con sigilo para trepar por la parte delantera.

Cuando Owens se situó sobre la proa, intentó observar a través de los cristales, pero únicamente veía la sala de mandos del barco, pues el resto de ellos se encontraban tintados. Lo bordeó por el lateral para encontrarse con su compañero de nuevo, sin embargo no había nadie. La puerta estaba abierta y parecía forzada, debió haber entrado sin esperarle, cosa que le extrañó mucho.
Bajó de la cubierta para ponerse frente a la puerta y encontrarse con las escaleras que daban acceso a la sala de mandos si subías hacia la derecha, y al camarote si bajabas por la izquierda. 
Con su arma por delantera, Owens fue bajando escalón a escalón, no escuchaba nada. Algo estaba fuera de lo normal. La adrenalina le mantenía totalmente alerta con todos sus sentidos. Al llegar abajo se encontró con otras dos puertas frontales y una trasera bajo las escaleras. La que quedaba tras él la abrió despacio, se trataba de un pequeño baño. Avanzó a las delanteras, intentó abrir la de la izquierda, pero se encontraba cerrada con llave, sin embargo la de la derecha estaba entornada. Se asomó un poco y vio a su compañero tirado sobre una cama. El agente echó de nuevo un vistazo a su alrededor antes de abrir poco a poco la puerta sin dejar de empuñar su arma. Entró en la habitación lentamente y al ver que no había nadie se acercó a su compañero.

- ¿John, qué ha pasado? – le preguntó Owens mientras le giraba. Se encontraba inconsciente con un fuerte golpe en la cabeza - ¿Pero qué..?

Tras él se abrió de repente el armario del que salió un tipo con un bate con el que le intentó golpearle por detrás, sin embargo el agente le vio reflejado por el espejo de la habitación.

- ¡Joder! – dijo Owens apartándose delante de él hacia un lado, haciendo que aquel tipo golpease sobre la cama con toda su fuerza - ¿Quién coño eres tú? – preguntó mientras le golpeaba el estómago con una fuerte patada que le hizo caer contra la pared y soltar el arma, que cayó deslizándose hasta debajo de la cama.
- La última persona a la que joderéis. – el tipo se levantó como un resorte hacia él con su bate, con el que le volvió a lanzar un golpe. En esta ocasión, Owens se agachó, haciendo que rompiese con la embestida la lampara que había sobre el escritorio.

Owens se lanzó con todas sus fuerzas sobre él, haciendo que ambos cayesen sobre el suelo a través de la puerta hacia fuera. El tipo soltó el bate en la caída y James que quedó sobre él, le empezó a golpear a base de puñetazos sobre el estómago y la cara, mientras el tipo intentaba cubrirse de ellos en la mayor medida.

- ¿Vas a calmarte? – le dijo el agente haciendo una pausa, momento que aprovechó el desconocido para propinarle un puñetazo sobre las costillas, haciendo que Owens se doliese por el incidente aéreo ocurrido con el helicóptero. El tipo se desquitó del agente con una patada sobre su pecho lanzándole contra la puerta.

Mientras James se dolía, veía como aquel tipo de origen latino se reincorporaba sobre el suelo mientras se limpiaba los labios de la sangre que salía de sus heridas.

- Bueno, ufff, ¿podemos hablar? – dijo James justo antes de caer de espaldas tras la puerta que se abría tras de sí. – Oh no... ¿Y ahora qué? – soltó el detective tirado sobre el suelo observando una figura sobre él.
- ¡Se acabó, aaa! – gritó el otro tipo alzando una palanca sobre su cabeza antes de lanzar un fuerte golpe sobre el agente.

James se movió desde el suelo hacia un lado, y cuando volvió a lanzarle otro golpe hacia el contrario. En ese momento Owens aprovechó para propinarle un puñetazo bajo sus partes nobles tumbado bajo él, haciendo que éste se tambalease hacia atrás soltando la palanca contra el suelo. James no dudó un instante y agarró la palanca para golpear con fuerza sobre el rostro de aquel nuevo al agacharse por el golpe recibido, en esta ocasión cayó desplomado a su lado.

- ¡Chimito! – gritó el otro desde el pasillo al ver a su compañero caer junto a James. Agarró el bate con fuerza y se dirigía a toda velocidad hacia el agente cuando ¡BUM BUM! Dos disparos enmudecieron el barco.
- Suelta ese bate ahora mismo, no lo volveré a repetir. – soltó John desde la habitación apuntando con su arma a aquel individuo. 
- Malditos bastardos... – dijo con acento mexicano antes de soltar el bate.
- Ufff. Por fin. Has tardado mucho compañero, ¿qué tal la siesta? – decía James mientras se levantaba ayudándose con el pomo de la puerta.
- Estos cabrones... Uno de ellos me golpeó al entrar en la habitación, me arde la cabeza... – decía Bridges doliéndose del golpe recibido en la cabeza.
- De acuerdo, han ganado, no hace falta que nos maten, no lucharemos por este barco y nos las apañaremos ahí solos por nuestra cuenta, sólo dejarnos marchar, ¿ok? – decía el tipo alzando las manos.
- No se... ¿Deberíamos dejarles ir? ¿tú qué crees John? – contestó James recogiendo su arma de la otra habitación.
- Yo los echaba al mar con dos tiros, para que aprendan a no atacar a dos agentes de la autoridad... Malditos cabrones, creo que necesito puntos. – respondió John a su compañero.
- ¿Agentes? ¡Oh, maldita sea! Lo lamentamos mucho mi compañero y yo. – decía el mexicano acercándose a su compañero.
- Eh eh, ojito con lo que haces... Las manos donde pueda verlas. – advirtió John al ver moverse al individuo.
- ¡Pensamos que eran piratas! Ya nos quitaron nuestro coche y provisiones para salir de aquí por actuar de buena fe, no podíamos fiarnos de ustedes, este era nuestro barco y teníamos que defender nuestra única vía de escape. – el tipo estaba sobre su amigo, que empezó a reaccionar y a ayudarse de su amigo para sobreponerse.
- ¿Vuestro barco? Este es el barco de un amigo nuestro chingón ladrón, ¿se dice así no? – respondió John preguntando a Owens.
- Creo que sí Bridges... A ver hablar, ¿quiénes sois? – contestó más serio James.
- Bueno nuestro... Nosotros lo vimos primero que ustedes, por lo que decidimos agarrarnos a este clavo... ¿Nos entienden, verdad? Yo me llamo David Romero y él es Chimento De La Cruz, buenas personas, humildes, créanme. – dijo agarrando a su compañero desorientado.
- Buenos y humildes, ¿robando barcos y atacando a desconocidos? No sois tan buenos... – agregó James a su testimonio.
- Entiéndannos, está la ciudad patas arriba, hay que sobrevivir. – respondió Chime aún dolorido.
- ¿Qué hacemos con ellos? – le dijo John a James – Yo creo que necesito puntos...



...



- ¿Habéis oído esos disparos? –  decía Sarah inquieta desde la parte de atrás.
- Estáte tranquila, tu padre dijo que esperásemos aquí, puede que hayan matado a algún infectado de esos que hubiese por ahí. – respondió Frank intentando tranquilizarlas.
- Pero Frank... – replicó la niña.
- Sarah por favor, cálmate. Estaré atento y si tardan más de la cuenta me acercaré, pero ten paciencia. – respondió de nuevo el periodista.

Dentro del coche se podía respirar la tensión. Frank estaba al volante, con su hija herida e inconsciente en el asiento del copiloto. En la parte de atrás se encontraban la pequeña Sarah, Kate y la doctora Raven. Todos atentos a cualquier mínimo indicio de peligro. La noche estaba siendo una locura, y toda precaución era poca.
Wolf miraba como pasaban los segundos del reloj de su muñeca, esperando que de un momento a otro apareciesen James y John diciendo que podían avanzar hasta el barco, pero no ocurría, y lo que eran unos instantes se convertían en una eternidad..

- Se acabó. – dijo Wolf – Voy a acercarme a ver que ocurre, Kate puedes...

¡BAM! La cara de uno de esos seres se enfrentó contra la ventanilla de Frank. Sangraba por todo su rostro, y gruñía lanzando mordiscos contra el cristal.

- ¡Joder! Kate, ¿veis más ahí detrás? – exclamó Frank asustado agarrando el arma que le habían dado con anterioridad los agentes.
- No Frank, es sólo uno. Con el disparo llamarás la atención y vendrán más. – contestó Kate tajante. – Además este coche dudo que pueda abrirlo a base de mordiscos.
- Y qué hacemos, ¿nos quedamos mirándole aquí quietos? – Contestaba Frank acercándose al cristal observando como esa criatura carecía de sentido alguno más que el del deseo de atraparles y devorarles.
- Oh no... – dijo Sarah observando desde la parte de atrás
- Oh no... ¿Qué? – dijo el periodista con incertidumbre.
- Creo que es hora de que uses esa pistola... – respondió Raven.

Un pequeño grupo de “zombies” traspasaba la valla del puerto en dirección hacia el coche en el que se mantenían resguardados.

- Joder... ¡Al barco, vamos! – Frank abrió la puerta con fuerza, golpeando duramente la cabeza de aquel infectado haciéndole caer de espaldas, una vez en el suelo Wolf acabó con él con un disparo seco sobre su cara. – Vamos chicas, ¡salir ya! – gritó desde fuera mientras abría la puerta del copiloto para coger a su hija en brazos.

Las otras tres tras un segundo de incertidumbre, abrieron la puerta y corrieron a toda prisa por el muelle hacia el barco. Frank las seguía sosteniendo a Andrea aún inconsciente.

- ¡No miréis atrás! ¡No os paréis! – gritaba el periodista tras las chicas.
- ¿Cuál es el barco? – contestaba Sarah mientras corría a toda prisa.
- Seguir, ¡es el último de la derecha!

Los cuatro marchaban a toda prisa mientras aquellos seres se fijaron en ellos y aumentaron la velocidad para alcanzarles. Comenzaron a gritar enloquecidos y dos de ellos tomaban la delantera, les estaban recortando distancia.

- Mierda... No paréis chicas, ¡ya estamos casi! – decía Frank viendo como les iban ganando metros aquellos monstruos, no sabía si llegarían a tiempo, pero soltar a su hija para liarse a tiros con ellos suponía la muerte segura... 
- ¡Ya estamos venga! – gritó Sarah que corrió como nunca lo había hecho, pero al llegar al barco se encontró con un tipo que no conocía...
- No te detengas chiquilla, ¡vamos todos a bordo, no se demoren! – gritó con acento mexicano mientras disparaba a aquellos seres desde la cubierta.
- ¡Vamos Sarah sube! – gritó su padre mientras se lanzaba desde el barco al muelle y corría en dirección hacia Frank con el bate que le atacaron momentos antes.

John comenzó a cubrirles con su arma también desde arriba mientras el otro mexicano les ayudaba a subir al barco. Sarah lo hizo la primera, Kate y Raven la siguieron, pero Frank fue alcanzado por uno de esos seres en una pierna, haciéndole caer de bruces sobre el muelle. Otro infectado se lanzó directamente sobre su espalda mientras Frank veía rodar a Andrea por los suelos.

- ¡Hija! – gritó cuando el monstruo le agarró por la espalda disponiéndose a lanzarle un mordisco.

¡Bam! El bate de Owens se estrelló contra la mandíbula de esa criatura antes de que pudiera hacerlo, y su cabeza se abrió en dos hacia atrás como si de un dispensador de caramelos pez se tratase. Cayó hacia atrás.

- Vamos Wolf, no hay tiempo que perder. – dijo el detective tendiéndole la mano.
- ¡James mi hija! – dijo Frank al ver que el ser que le había hecho rodar por los suelos continuó arrastrándose hacia ella.

Sólo gruñía, serpenteaba por el suelo como si de un cocodrilo se tratase, la agarró la pierna y abrió la boca, estaba a punto de hincarla el diente cuando un disparo impactó sobre su hombro haciéndole retroceder, ¡Grrrrraaarr!, soltó un fuerte grito de dolor.

- Mierda fallé. – murmuró John antes de volver a apretar el gatillo y darse cuenta de que había vaciado su cargador disparando a aquellos seres. Cayó en la gravedad del error cuando fue a echar mano de otro nuevo para recargar y darse cuenta de que no le quedaban. – ¡Joder James, acaba con él!

James que estaba ayudando corrió a toda prisa hacia la niña con el bate y mientras el infectado se cernía de nuevo sobre ella. Cogió fuerza y Bam, la cabeza de aquel ser fue golpeada desde la sien, haciendo que su cuerpo se derrumbase sobre las maderas del muelle antes de caer al agua.

- Maldita sea... – James se fijó en el gemelo de la niña, comenzaba a borbotear sangre de ella, tenía un terrible mordisco sobre el mismo.
- ¡Andrea no! – dijo Frank lanzándose hacia su hija al ver la fuerte herida.
- ¡Tenemos que marcharnos, ya! – gritaba James a Frank mientras golpeaba con el bate sobre la cabeza de otro ser. – ¡Son demasiados, vamos Frank, subámosla!
- Mi pequeña... No no... – se lamentaba el periodista mientras cogía a la niña en brazos. – ¡Raven, ayuda!

Los dos se dirigían al barco, una gran horda se cernía sobre ellos, y James sabía que lo abordarían aquellos seres antes de poder marcharse todos de allí.

- Frank, no pares, poned el barco en marcha... – Owens se dio la vuelta y comenzó a frenar a las criaturas.
- De acuerdo.. – contestó entristecido Wolf al darse cuenta de lo que significaba el sacrificio del detective.
- ¡Venir malditos monstruos, venir! – James les golpeaba como un poseso mientas el mexicano le ayudó a subir a la niña y después montarse ambos.

Frank se dirigió a la doctora inmediatamente.

- ¿Raven, hay algo que podamos hacer? ¡Por favor sálvala! – le suplicó el periodista.
- ¡Papá! – gritaba la niña al intentar bajar del barco antes de que la frenase John.
- Wolf ponga en marcha esto, yo me encargo de su hija, vamos no se detenga. Le contestó la doctora dándole un atisbo de esperanza. – ¡Vamos! 

Wolf reaccionó y subió a la cabina de mandos para poner el motor en marcha.

- John te necesito, dame tu cinturón. – dijo la doctora mientras se levantaba hacia la pared. 
- Mi cinturón, ¿Raven qué va a hacer? – dijo Meine mientras se lo quitaba.
- Apriételo bajo su rodilla. – dijo empuñando el hacha que había descolgado de su vitrina de seguridad.
- Pero doctora... – contestó Meine de forma dubitativa.
- ¿Conoce alguna otra forma aquí? Ya ve lo rápido que actúa el virus, hágalo, ¡ahora!

Mientras John ajustaba el cinturón bajo la rodilla de la niña inconsciente, comenzaba a sonar el rugir de los motores.
James escuchó el sonido esperanzado, viendo que pudo aguantar la embestida de esos seres. Avanzaba poco a poco hacia atrás, hasta que uno de ellos se abalanzó sobre él, y al esquivarle se tropezó con el cuerpo de otro que yacía en el suelo. Al caerse, se le escapó el bate, y aguantaba los mordiscos del agarrándole por la garganta, por la que se le empezaba a hundir la mano bajo ella, a causa de la fuerza que empleaba en llegar a él y darle un bocado.

- ¡John dios mío! ¡Ayuda a mi padre! – gritaba la niña viendo como se agolpaban las criaturas sobre su Owens.
- John ni se le ocurra, tome, coja esto. – dijo la doctora mientras le daba el hacha y apretaba con firmeza dl cinturón. 
- ¿Yo? Pero...
- Usted tiene más fuerza para hacerlo de una vez. – aclaraba la doctora – A mi señal haga un corte limpio sobre su pierna, si Wolf tiene todo lo que dijo que tenía, podremos contener la hemorragia. Ha de ser limpio, un golpe seco y con firmeza, no dude.

John se encontraba hundido bajo la presión de la situación, por un lado la pequeña Wolf estaba a punto de quedarse coja por sus propias manos, sin embargo si no actuaba, la perderían a causa de la infección, y de fondo su amigo se encontraba en una situación de vida o muerte bajo aquellos seres. El tiempo corría, las opciones se agotaba.
La boca de aquel infectado babeaba sobre la cara del detective sangre, la garganta la tenía destrozada y los trozos de su propia lengua caían sobre él. Le agarró de la barbilla y lo alzó al aire, metió la otra mano con la que le sujetaba el pecho en la garganta también, y tiró con todas sus fuerzas, en unos segundos la cabeza se desprendió del cuello y la lanzó hacia su derecha, sin que esta dejase de mordisquear al aire. El cuerpo del infectado se desplomó sobre el, y toda su sangre comenzó a derramarse sobre el detective. Lo echó a un lado y se giró. Vio una decena de infectados avanzando entre él y el barco, más todos los que estaban llegando.

- Vamos... Un último esfuerzo. – se dijo para sí mismo mientras cogía el bate del suelo y se ayudaba con él a levantarse.
 
De repente.... Ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta....
Los disparos provenientes de varias armas del otro lado del muelle comenzaron a abatir a aquellos seres, y James sorprendido en medio de ese fuego se lanzó contra el agua antes de que le hiriesen.

- John, ahora... – dijo Raven mientras el otro detective sumido en la tensión alzó el hacha y ¡ZAS!.. Cercenó la pierna derecha de la joven Wolf...


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