lunes, 30 de noviembre de 2015
CAPÍTULO 13: PERDIDO
martes, 17 de noviembre de 2015
CAPÍTULO 12: NUEVOS AMIGOS
martes, 10 de noviembre de 2015
CAPÍTULO 11: SIN SALIDA
Los hombres de negro comenzaron a replegarse, abandonando la calle tras unos edificios, defendiéndose a tiros como podían. Aquellos seres se dispersaron, unos fueron tras ellos, y el resto continuó el camino dirección al coche accidentado.
La pulsación de los detectives se aceleraba a medida que veían cómo les recortaban distancia. Las criaturas aún no se habían fijado en ellos, pero todo era cuestión de tiempo.
John se resbaló siguiendo a su compañero, cayó al suelo, llamando la atención de algunos de ellos.
Owens aceleró la marcha hasta llegar al automóvil volcado. Se introdujo por la parte de atrás a toda prisa, que quedó abierta por el impacto.
No recibió respuesta alguna. En la parte delantera sólo se encontraba ocupado el asiento del conductor, en la que se encontraba “El Jefe” colgando del cinturón de seguridad inconsciente, pero no había rastro de Kate. James le soltó el cinturón, cayendo de pronto, pero no respondía, entonces le golpeó la cara, esperando que reaccionase.
Los chapoteos de las pisadas alrededor del coche cada vez eran mayores. Estaban aglomerándose cada vez más de aquellas criaturas. El detective no sabía qué hacer más que mantener el silencio. Golpeaban el vehículo a la par que gruñían. Estaban atrapados y era cuestión de tiempo que alguno de ellos se agachase y diese con ellos.
El detective agarró su arma, dándole la escopeta al otro tripulante, esperando no tener que utilizarlas, pero la situación no pintaba bien.
Estaban al límite, se miraban a la vez que observaban a su alrededor aquellos pies descalzos, aquellas deportivas rotas, zapatos... Eran muchos, no sabían cómo salir de esa.
De pronto pasó. Uno de los seres cayó al suelo, casi por error, le fallaron las piernas y se hundió en el asfaltomojado, siendo pisoteado por el resto de criaturas. Y mientras sus piernas eran machacadas, aquel ser se fijó en ellos, y comenzó a emitir gritos de ira y rabia por intentar alcanzarles sin poder avanzar. Éstos aún así permanecían inmóviles, parecía que el resto de criaturas no le hacía caso, y optaron por esperar a que se cansase de ellos al ver que no podía atraparlos aplastado por las piernas del resto de los infectados. Su furia crecía, como si le fuese la vida en ello. Se agarró con fuerza a la puerta del coche, intentando introducirse por una ventanilla rota. Sus manos incrustadas en los cristales rotos comenzaron a tirar del resto del cuerpo, parecía que iba a partirse en dos.
Crack, crack.
Su cuerpo no aguantó más, y tras un grito ahogado entre dolor y agonía, sus piernas comenzaron a resquebrajarse del torso, quedando al descubierto sus tripas bajo él.
Consiguió zafarse del resto de criaturas dejando atrás sus extremidades inferiores, que aún eran pisoteadas. James y Joe quedaron estupefactos, aquel ser avanzaba hacia ellos sin ningún impedimento más que el de poder avanzar únicamente con medio cuerpo.
Aquel ser se enfiló hacia él, iban a encontrarse de un momento a otro. Joe le agarró con una mano uno de los brazos y le trajo hacia sí mismo. La criatura lanzaba mordiscos al aire, y con la otra mano intentó alcanzarle, pero Joe le golpeó la cara con la escopeta con tal fuerza que le metió la boca para dentro. El ser quedó paralizado por un momento, instantes que aprovechó Williams para aplastarle la cabeza contra el suelo, en este caso el techo del todoterreno volcado. Sus sesos quedaron esparcidos bajo su mano. Su cara quedó salpicada de sangre, y girándose hacia el detective le preguntó:
De pronto sonaron unos disparos que procedían de la calle. James podía reconocer el arma de su compañero. Esperaba que se tratase de una distracción para sacarle de esa situación, y no que estuviese metido en problemas como ellos.
Sea como fuese, comenzó a funcionar, las pisadas de las criaturas comenzaron a separarse del vehículo dirección a los disparos de la 9 milímetros de John.
Los dos comenzaron a salir por la parte izquierda del vehículo, donde parecía que había menos afluencia de seres. James fue el primero en salir, un infectado con la garganta abierta estaba esperándole ahí para echársele encima. El detective le redujo con facilidad contra el suelo, y le pisó la cabeza, que se deshizo entre su bota.
Se agachó para apremiar a Joe, algunos de los seres fijaron su atención en ellos de nuevo al ver que salían.
James le ayudó a salir del coche. Tuvo que golpear a otro ser con la culata de su arma antes de poder sujetar a Joe y ser su apoyo ahí fuera. Éste se encontraba dolorido todavía del golpe recibido por el vehículo de asalto.
Aceleraron la marcha entre aquellos seres y se dirigieron a una puerta metálica entre abierta que se encontraba en el edificio de enfrente. James se dio la vuelta para fijarse en su compañero, que les gritaba:
James tomó la delantera y se lanzó contra la puerta para abrirla y que Joe le siguiese. Éste llegó al umbral y un ser le agarró la pierna, haciendo que Joe cayese contra el suelo. James no se lo pensó.
¡Bum!
Un tiro seco reventó la cabeza de aquel ser antes de que pudiese alcanzar a Joe en el asfalto.
Se encontraron al pie de unas escaleras. Bajaban a la planta inferior del edificio. Parecía el acceso a un parking.
Se calmaron y tomaron aliento. El detective se aseguró deque esa puerta quedó bloqueada.
James buscó en su bolsillo el móvil, pero no lo encontraba.
El detective únicamente pensaba en su hija, en su compañero, en Kate.. En todo lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo pudo haberse torcido tanto el día? ¿Qué buscaba aquel tipo llamado capucha negra? ¿Qué tendría Joe que buscasen aquellos hombres? ¿Cómo les localizaron con tanta rapidez? ... Muchos interrogantes que solventar y ni un momento para poderlos analizar. Joe debía hablar, él era clave en todo este asunto. Y de un modo u otro, conseguiría aquella información.
Beep, beep, beep,.. El móvil del detective se iluminaba bajo los pasos de aquellos seres.. Estaba recibiendo una llamada... En la pantalla parpadeaba el nombre de Sarah..
sábado, 31 de octubre de 2015
CAPÍTULO 10: AL FINAL DEL PASILLO
Las niñas se encontraban sentadas sobre el suelo. Jessica agarraba su almohada entre lágrimas, Sarah tenia a Eusko entre sus piernas y pendiente de su móvil por si su padre daba señales de vida tras varios intentos fallidos de contactar con él mediante llamadas.. Ambas no quitaban la mirada de la puerta, estaban expectantes, esperando que Carl las dijese que podían salir a ayudarle con la señora Patterson, que se encontraba mal y que todo iba a solucionarse, que esa ambulancia había llegado... Cualquier cosa que no fuese ese silencio. Ese silencio que estaba acompañado por las gotas del agua chocando contra la ventana en aquella noche tormentosa. Estaban impacientes por poder hacer algo que no fuese más que esperar..
Las niñas abrieron la puerta muy lentamente. Ambas se asomaron al pasillo, un pasillo que estaba oscuro, únicamente se veía al final de éste la luz del baño atravesando el umbral de la puerta entreabierta. Se miraron entre ellas asintiendo, como aprobando mutuamente la pequeña expedición. Podía escucharse desde la parte de abajo de la casa aquel sonido molesto de la televisión cuando no emite nada, esa niebla televisiva hacía más inquietante, si aún cabía, aquella situación. Ambas andaban a hurtadillas, procuraban ser lo más discretas posibles, avanzaban muy lentamente, Sarah con un paso más seguro, Jess temblorosa junto a su amiga, preguntándose por qué no sabían nada aún de sus padres. A medida que avanzaban, podían distinguir el chocar del agua del grifo abierto de la bañera, y como iba asomandopor debajo de la puerta, a medida que ésta se desbordaba. Acercándose podían observar como el líquido estaba teñido de un color rojo púrpura, y cómo iba extendiéndose por el suelo. Ambas se quedaron heladas por unos segundos, hasta que Sarah se armó de valor y agarró la mano a su amiga, dándola seguridad y retomando la marcha juntas.
La casa se iluminó por completo durante unos segundospor un relámpago, un rayo debió de caer muy cerca.
Guau!! Guau!! Grrrrr!!
El pequeño Eusko era muy asustadizo con las tormentas, y esto provocó que se pusiese nervioso y comenzase a ladrar sin control.
Las chicas se giraron como un resorte.
El perro se calmó, pero de pronto la puerta del baño que quedaba detrás de ellas se abrió. Una sombra asomaba en aquel haz de luz. Se escucharon unos pasos andando encima de aquel suelo encharcado.
Las chicas se giraron muy lentamente, estaban asustadísimas, no se atrevían a mirar y lo hacían prácticamente de reojo.
Era la señora Patterson. Podían observar su silueta, estaba a contraluz con la iluminación que emanaba desde el baño. Se la veía empapada y temblorosa. Ellas no podían diferenciar su rostro, pero sabían que las estaba mirando. Su boca producía un sonido chascando sus dientes. Sus brazos parecían agarrotados. Caían gotas de su cuerpo húmedo contra el suelo. Ambas no podían decir una palabra, se miraban entre ellas, no sabían qué hacer, hasta que Jess se atrevió:
Aquella mujer temblorosa soltó una especie de rugido, y comenzó a correr hacia ellas como si le fuese la vida en ello. Soltaba gritos, alaridos, movía sus brazos en todas direcciones mientras corría con todas sus fuerzas hacia ellas.
Las niñas corrieron a toda velocidad hacia la habitación, mientras el pequeño Eusko las esperaba ladrando. Tras de ellas la criatura acortaba distancias, las ganaba metros. Estaba a punto de atraparlas, cuando ellas consiguieron entrar en la habitación, y de un portazo pillaron el brazo de la madre, soltando un grito de dolor mientras lanzaba arañazos tras la puerta a la que no podía acceder. Empujaba con fuerzas, y las niñas no podrían aguantar mucho más. Aquella mujer parecía estar poseída, y se volvía loca por entrar. En un nuevo empujón que dio, la pequeña Jess calló contra el suelo, cediendo terreno en esa puerta, pero volviendo a incorporarse al segundo. Esa bestia iba a conseguir entrar de un momento a otro. Y cuando la puerta parecía que iba a ceder finalmente, el pequeño pastor alemán se lanzó contra la mujer fuera de la habitación, haciendo que ésta retrocediese y de golpe pudieran cerrar la puerta.
Jessica fue la primera en salir al tejado, agarrándose del marco de la ventana, siendo ayudada por su amiga. Cuando estaba intentando mantenerse, la puerta fue aporreada de nuevo con mucha fuerza, asustando a las niñas y haciendo que Sarah la soltase como acto reflejo. Jess se desequilibró y resbaló, cayendo de espaldas contra las tejas y deslizándose por ellas hasta el saliente antes de caer contra el suelo.
Sarah quedó horrorizada, mientras la puerta seguía siendo golpeada con fuerza. Comenzó a salir por el tejado también, sin soltarse del marco, se asomó para ver cómo se encontraba su amiga.
La joven Peterson permanecía inmóvil sobre el suelo, boca arriba mientras la lluvia la golpeaba el cuerpo. Estaba inconsciente. La otra estaba buscando un modo de bajar desde allí, a su derecha había un tubo para la canalizacióndel agua, que venía desde la parte superior de la casa yllegaba hasta el suelo. Comenzó a dirigirse hacia él dejando atrás la ventana. Con mucho cuidado y sin dejar de ayudarse con la pared, llegó hasta el extremo del tejado y alcanzó el canal.
Jessica se incorporó lentamente, aún desorientada del golpe, doliéndose de la cabeza. Sarah al colgarse del canal, volvió a observar el camino a bajar, y al retomar la mirada sobre su amiga, vio en la calle a la entrada de la casa una sombra enorme. Volvió al tejado.
Ésta se dio la vuelta y pudo distinguir la silueta de lo que parecía ser un hombre.
Aquella sombra arrancó a correr tras ella y perdió a las dos figuras bajo el tejado. Ahora Sarah se encontraba sola, y viendo que abajo tampoco se estaba seguro, decidió dar marcha atrás y resguardarse en la habitación a la espera de que su amiga consiguiese subir hasta ella y esconderse juntas.
Al entrar en el cuarto empapada, observó que la puerta permanecía cerrada, y que la señora Patterson ya no golpeaba la puerta.
Liberó el pestillo y decidió asomarse con la esperanza de que apareciese su amiga. Encontró el mismo pasillo con la misma luz procedente del baño al final del pasillo, y tras unos segundos recuperando el aliento y quitándose el agua de la cara, decidió comenzar de nuevo el camino en busca de su amiga por si necesitaba su ayuda.